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Historia personal: Circuncidado en edad adultaIntacto, circuncidado y "restaurado". Nací en 1949 en un pequeño pueblo de Mississippi. Mi padre y sus cuatro hermanos estaban todos intactos (sin circuncidar), y gracias a un médico sensato, yo también, al igual que mi hermano nacido un año después. El glande de mi pene era una zona muy sensible recubierta de una membrana mucosa lubricada. Su sensibilidad se debía al hecho de que la piel lo protegía, excepto cuando quería lavar la zona o descubrirla durante mis relaciones sexuales. Tener el prepucio me proporcionaba todo tipo de sensaciones durante el acto sexual y la cara interna del mismo era la parte más sensible de mi pene (incluso más que el glande). Los orgasmos eran tan intensos que las rodillas casi no me respondían cuando estaba de pie; y estando tumbado, mi cuerpo se convulsionaba ante el oleaje de placer que recorría mi cuerpo de la cabeza a los pies. Veía estrellas y luces de colores, mis oídos zumbaban y mis piernas permanecían rígidas. Después de estos momentos de orgasmo (no me refiero al momento del clímax, sino a todo este cúmulo de sensaciones), por fin entendí lo que la gente quería decir con "quedar exhausto." Cuando cumplí los diecinueve años, como todo adolescente, sentí que no encajaba en el grupo y decidí que una forma de ser como mis compañeros era haciendo que mi pene se pareciera al de ellos (prácticamente todos mis amigos estaban circuncidados). Así que hablé con mi padre, con el médico y con la compañía de seguros sobre mi decisión de circuncidarme. Lo que se decía por aquel entonces (y por desgracia, aún hoy) era que no había diferencia alguna entre estar intacto y circuncidado. Ojalá mi propio sentido común me hubiese alertado, pero era demasiado joven. Después de la circuncisión, mi glande, ya sin recubrir, acabó por resecarse y parecer piel normal en lugar de la membrana mucosa que antes era. La superficie pasó a ser callosa en vez de delicada, y aunque las terminaciones nerviosas aún seguían allí, la fina piel del glande se encalleció y resecó tanto que disminuyó toda sensación. Además, la falta de este trozo de piel dificultó mi actividad sexual ya que siempre necesitaba usar lubricante (saliva o productos artificiales) para evitar la fricción. Me casé, y las relaciones sexuales fueron algo difíciles tanto para mi esposa como para mí. Siempre teníamos que asegurarnos de que había suficiente lubricante (natural o artificial) para evitar la desagradable sensación de fricción que ella sentía, pero sin excedernos con el lubricante, ya que un exceso del mismo disminuía la sensibilidad del glande y me dificultaba alcanzar el orgasmo. Los orgasmos aún estaban ahí, por supuesto, pero no eran ni la mitad de intensos de lo que solían ser. De repente entendí esa metáfora que alguien usó de que era como pasar del color al blanco y negro. ¡Creo que no hace falta decir que no no me sentía para nada feliz! En 1987, en la biblioteca pública, leí un capítulo de un libro que decía que la restauración del prepucio era posible. Pedí por escrito todo tipo de indicaciones y remedios caseros para restaurar mi prepucio y proteger el glande de nuevo. Mi glande se ha sensibilizado otra vez y ha vuelto a ser aquella lubricada membrana mucosa. La piel restaurada (que de hecho parece muy natural y, sorprendentemente, funciona igual que antes) hace la masturbación y las relaciones sexuales más fáciles y placenteras para mi esposa y para mí. Siempre le digo a la gente que en una escala del 1 al 10, mi vida sexual antes de la circuncisión era de 10; estando circuncidado era de 3, y tras la restauración, de 7. Nunca volveré a tener un 10 (¡Sólo Dios podría diseñar un pene perfecto!), ¡pero un 7 es mucho mejor que un 3! (P.D.: tengo dos hijos jóvenes que me están agradecidos por mantenerlos alejados de la circuncisión.) Ciudadano de Maryland. Para obtener más información sobre la restauración, visite The National Organization of Restoring Men .NotJustSkin is an educational charity that is not associated with the government or any private corporation. Our mission is to supports the physical health, emotional wellness, and quality of relationships of children, parents, and others. La gente no es sólo piel. La última modificación de esta página fue el 1/12/2008. |